Cómo elegir
El filtro retiene lo que alcanza a atrapar. Las partículas más finas —restos de protector solar, polvo, piel, polen— lo atraviesan y son las que le quitan el brillo al agua aunque los valores químicos estén perfectos. El clarificador las junta hasta que el filtro sí puede retenerlas.
Cuándo conviene
- El agua está transparente pero sin brillo, como opaca.
- Turbiedad leve después de un fin de semana de mucho uso.
- Como mantención semanal en piscinas muy usadas: mantiene el agua brillante y le quita carga al filtro.
- Después de un tratamiento de choque, para terminar de limpiar lo que quedó en suspensión.
La diferencia con el decantador
El clarificador trabaja con el filtro: aplicas, filtras y listo. El decantador hace caer todo al fondo y te obliga a aspirar al desagüe. Para turbiedad leve usa clarificador; si el agua está muy turbia o vienes saliendo de una piscina verde, el decantador es más efectivo.
Cómo aplicarlo
Con el pH en 7,2–7,6, agrégalo repartido con la bomba andando y deja filtrando de forma continua entre 12 y 24 horas. Revisa la presión del filtro: si sube, hazle retrolavado, señal de que está reteniendo lo que debía.
Manipulación segura
- Nunca mezcles dos químicos entre sí, ni siquiera dos tipos de cloro en el mismo dosificador.
- Siempre agrega el producto al agua, nunca agua sobre el producto.
- Guárdalos secos, cerrados, a la sombra y lejos de ácidos.
- Espera a que los valores vuelvan al rango antes de que alguien se bañe.
- Sigue siempre la dosis de la etiqueta: varía según la concentración de cada formato.
Si no sabes por dónde partir, la línea completa de químicos incluye packs armados por volumen de piscina. Escríbenos con los metros cúbicos de la tuya y te decimos qué necesita.

